Artículo: Las Toxinas

Los TOXICOS que están rodeando nuestras vidas son una AMENAZA SILENCIOSA.
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En busca de evidencias concluyentes

En 1962 se publicó 'Primavera silenciosa', el libro de la bióloga marina Rachel Carson, considerado el primer texto divulgativo que trata el impacto ambiental. El volumen advertía por primera vez de los efectos perjudiciales que los pesticidas tenían sobre el medio ambiente y causó tal alarma que el Gobierno estadounidense se vio obligado a prohibir el uso del popular DDT (dicloro-difenil-tricloroetano).
La humanidad se enfrenta a una “pandemia silenciosa”, causada por un conjunto de neurotoxinas, capaces de alterar el correcto desarrollo del cerebro humano.

Pesticidas

¿Harta de los mosquitos? Los venenos como raticidas e insecticidas antirratas y antibichos contienen miles de químicos que no sólo dañan a las cucarachas, sino a tu salud. Puede provocar problemas en el sistema nervioso y en el reproductivo.

Solución:
Compra tus verduras y frutas en mercados orgánicos, especialmente las que suelen contener altos residuos de pesticidas como las manzanas y las fresas.

Compra un filtro de agua certificado para evitar químicos, quítate los zapatos antes de entrar a casa y procura no comprar muchos insecticidas. Encuentra una forma natural de eliminar las molestas arañas (o en el último caso, aprende a convivir con ellas).

Adiós a los Perfluorocarbonos

Este químico difícil de pronunciar nos acompaña a todos lados. Se usa en productos repelentes de agua, grasa y manchas que se encuentran en utensilios de cocina, ropa, muebles, entre otros. Estos compuestos están asociados a daño en el riñón, cáncer y menopausia temprana.

Solución:
Intenta cocinar con productos recubiertos de cerámica. O si vas a hacerlo con utensilios antiadherentes (teflón) no lo hagas a fuego alto, e intenta usar instrumentos de madera o no metálicos para evitar rayones. Usa ropa de poliéster reciclado o poliuretano y procura que tus muebles no contengan repelentes de manchas.

Botellas de agua y BPA

El agua tiene muchos beneficios, y mantenernos hidratados hace que nuestra piel luzca sana y joven, pero las botellas han sido popularmente satanizadas por los químicos que desprenden a través del plástico que las conforma, y tal vez tengan algo de razón.

agua embotellada

El químico BPA (bisfenol) es utilizado para hacer sólido el plástico, incluyendo las botellas. Se filtra en la comida, como los tomates, o cuando los contenedores son rayados o calentados. El BPA está asociado al cáncer de mama y de próstata, infertilidad y diabetes.

Solución:
Expertos en química señalan que es posible reutilizar las botellas hasta 7 días sin correr riesgos, y procurar tener los envases en un área fresca.
Guarda y calienta tu comida en contenedores de vidrio. Bebe agua de preferencia de botellas de vidrio, metal o libres de BPA.
Si vas a comprar verduras o frutas congeladas, procura que el empaque no contenga el químico.

Mercurio en el plato

La forma más común de consumirlo es a través de comer pescado contaminado. Otras fuentes son los focos de bulbos fluorescentes y pilas.

Solución:
Compra pescado y mariscos en supermercados de tu confianza. Normalmente los pescados de menor tamaño, como las sardinas, contienen menos niveles de mercurio. Evita comer salmon , atun y pez espada ,son los pescados mas contaminados.

Si se rompe un foco fluorescente, sal del cuarto por 10 minutos y abre las ventanas para que circule el aire. Para limpiar el accidente, mete los restos en una bolsa de plástico y limpia la zona donde cayó con toallitas húmedas.

No aspires la zona, porque esto sólo podría dispersar las partículas.

Podemos hacer algo para minimizar el impacto de los tóxicos en la vida cotidiana?.
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Como consumidores podemos elegir las opciones más saludables, y para ello es preciso estar informado. La realidad es que en algunos establecimientos, en una misma estantería se puede optar por un producto que incluya sustancias que no son recomendables u otro que esté exento de ellas. Como al elegir un cosmético, un detergente, una pintura para renovar el salón o la habitación de los niños, o los alimentos que componen la cesta de la compra.

Además, cada vez que adquirimos un producto estamos apostando por una forma de producción u otra y es una forma de alertar a empresas, y también a las autoridades, de que como ciudadanos preferimos opciones más saludables para el planeta y para todos los seres vivos.

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